Cuando empiezas a investigar sobre inversiones, te encuentras con una sopa de letras que intimida: acciones, bonos, fondos, ETFs, FIBRAS, CETES. Cada término parece requerir otro término para explicarlo. Hoy vamos a desenredar una de esas siglas, los ETFs, y vas a ver por qué muchos expertos los consideran el mejor punto de partida para quienes empiezan a invertir.
Qué es exactamente un ETF
ETF significa Exchange-Traded Fund, que en español sería algo como Fondo Cotizado en Bolsa. Pero eso no te dice mucho, así que vamos a explicarlo de otra manera.
Imagina que quieres comprar frutas pero no quieres elegir entre manzanas, naranjas y plátanos por separado. En lugar de eso, compras una canasta que ya tiene un poco de todo. Un ETF es exactamente eso: una canasta de inversiones que puedes comprar como si fuera una sola cosa.
Esa canasta puede contener acciones de muchas empresas, bonos de diferentes emisores, una mezcla de ambos, materias primas, o prácticamente cualquier cosa que se pueda invertir. Lo importante es que tú, con una sola compra, adquieres una porción de todo lo que hay adentro.
Cómo funciona en la práctica
Cuando compras un ETF, estás comprando una pequeña porción de todo lo que contiene esa canasta. Para hacerlo más concreto, pensemos en un ejemplo.
El S&P 500, índice creado y mantenido por S&P Dow Jones Indices, agrupa a las 500 empresas más grandes de Estados Unidos: Apple, Microsoft, Amazon, Google, y cientos más. Un ETF del S&P 500, como el VOO o el SPY, contiene acciones de todas esas 500 empresas en las proporciones correctas.
Esto significa que si compras una sola acción de ese ETF, estás invirtiendo en las 500 empresas al mismo tiempo. Con una sola compra. Sin tener que investigar cada empresa por separado, sin tener que decidir cuánto poner en cada una, sin tener que monitorear 500 posiciones diferentes.
Por qué funcionan tan bien para principiantes
La primera razón es la diversificación instantánea. La regla de oro de invertir es no poner todos los huevos en una canasta, y con un ETF automáticamente tienes muchos huevos en muchas canastas. Si una empresa dentro del ETF quiebra, solo pierdes una pequeña porción de tu inversión. El resto sigue funcionando como si nada.
La segunda razón son las comisiones. Los ETFs pasivos, los que simplemente siguen un índice sin tratar de ganarle al mercado, tienen comisiones mínimas. Estamos hablando de 0.03% a 0.50% anual. Compara eso con fondos de inversión activos que cobran 1-2% anual, o algunas sociedades de inversión que pueden llegar al 2-3%. Esa diferencia parece pequeña en porcentaje, pero a lo largo de 30 años puede costarte literalmente cientos de miles de pesos.
La tercera razón es la simplicidad. No tienes que elegir qué acciones comprar. No tienes que leer estados financieros ni entender métricas complicadas. Compras el ETF y ya tienes una cartera diversificada. Esto elimina la parálisis de análisis que hace que muchas personas nunca empiecen a invertir.
Además, los ETFs son completamente transparentes. Puedes ver exactamente qué contienen en cualquier momento, sin sorpresas escondidas. Y se compran y venden como acciones normales durante el horario del mercado, así que puedes entrar y salir cuando quieras.
Los tipos de ETFs que existen
Hay ETFs de índices bursátiles que siguen índices como el S&P 500, el NASDAQ, o índices mexicanos como el IPC. Ejemplos populares son VOO y SPY para el S&P 500, o QQQ para el NASDAQ.
También existen ETFs de bonos que invierten en deuda gubernamental o corporativa. Estos tienen menos riesgo pero también menos rendimiento potencial. BND y AGG son ejemplos comunes.
Los ETFs sectoriales se enfocan en un solo sector de la economía: tecnología, salud, energía, finanzas. XLK se enfoca en tecnología, XLV en salud. Estos son más concentrados y por lo tanto más volátiles.
Hay ETFs internacionales que invierten en mercados fuera de Estados Unidos. VEU invierte en mercados desarrollados excluyendo Estados Unidos, mientras VWO se enfoca en mercados emergentes.
Y hay ETFs “todo en uno” que combinan diferentes tipos de activos en un solo producto. VT, por ejemplo, invierte en prácticamente todo el mercado mundial de acciones con una sola compra.
Cómo comprar ETFs desde México
Tienes varias opciones dependiendo de qué tan cómodo te sientas con cada una.
La primera opción es a través de una casa de bolsa mexicana. Casas como GBM, Actinver o Kuspit te permiten comprar ETFs que cotizan en el Sistema Internacional de Cotizaciones. Esto incluye ETFs estadounidenses populares como VOO, VTI, QQQ y muchos más. La ventaja es que todo es en pesos mexicanos y las implicaciones fiscales son más sencillas.
La segunda opción es a través de brokers internacionales como Interactive Brokers o Charles Schwab. Esto te da acceso directo a los mercados estadounidenses con más opciones disponibles, pero las implicaciones fiscales se complican porque tienes que reportar inversiones en el extranjero.
La tercera opción es comprar ETFs mexicanos que cotizan directamente en la Bolsa Mexicana de Valores. NAFTRAC, por ejemplo, sigue el índice IPC de la bolsa mexicana. Esto es lo más simple desde el punto de vista fiscal, aunque las opciones son más limitadas.
Algunas opciones para considerar al empezar
Si buscas exposición al mercado de Estados Unidos, VOO y SPY siguen el S&P 500 con las 500 empresas más grandes, mientras VTI cubre todo el mercado estadounidense con más de 3,000 empresas.
Si prefieres exposición global con un solo producto, VT invierte en todo el mercado mundial en un solo ETF. Es la opción más simple para quien no quiere complicarse.
Para el mercado mexicano, NAFTRAC sigue el índice IPC de la Bolsa Mexicana. Y para quienes buscan menor riesgo, BND ofrece exposición a bonos diversificados de Estados Unidos.
Lo que debes tener claro antes de empezar
Primero, el horizonte de tiempo. Los ETFs de acciones son para el largo plazo, idealmente 10 años o más. En el corto plazo pueden bajar significativamente. Si necesitas el dinero en dos años, probablemente no son la mejor opción para ti.
Segundo, el riesgo. Aunque los ETFs son más seguros que comprar acciones individuales por la diversificación, siguen teniendo riesgo. Puedes perder dinero, especialmente en períodos cortos. Esto no es un depósito bancario garantizado.
Tercero, los impuestos. En México, las ganancias de capital por venta de ETFs están gravadas. Vale la pena entender las reglas fiscales antes de invertir, o consultar con alguien que las conozca.
Cuarto, el tipo de cambio. Si compras ETFs denominados en dólares, tu inversión también depende del tipo de cambio peso-dólar. Esto puede jugar a tu favor o en tu contra dependiendo de cómo se mueva la moneda.
Un portafolio simple para quien empieza
Si quieres algo sencillo para comenzar, hay un ejemplo clásico: 80% en VTI, que cubre todo el mercado de acciones de Estados Unidos, y 20% en BND, que cubre bonos. Esta combinación te da crecimiento a largo plazo con algo de estabilidad.
Si quieres todavía más simple, puedes poner 100% en VT y tener literalmente todo el mercado mundial en un solo ETF. No es “óptimo” según los libros de finanzas, pero es infinitamente mejor que no invertir por estar buscando la combinación perfecta.
Los errores que vale la pena evitar
El primero es complicarse de más. No necesitas 10 ETFs diferentes para empezar. Uno o dos bien elegidos son más que suficientes, especialmente al principio.
El segundo es intentar predecir el mercado. Comprar cuando “está barato” y vender cuando “está caro” suena lógico, pero nadie puede hacerlo consistentemente. Es mejor invertir regularmente sin importar el precio, lo que se conoce como dollar cost averaging.
El tercero es vender en pánico. Los mercados bajan, a veces bastante. Es parte normal del proceso. Si vendes cuando todo está cayendo, conviertes pérdidas temporales en pérdidas permanentes. La volatilidad es incómoda pero no es lo mismo que pérdida.
El cuarto es ignorar las comisiones. Antes de comprar cualquier ETF, revisa el expense ratio o ratio de gastos. Menos siempre es mejor. La diferencia entre 0.03% y 1% parece pequeña, pero a lo largo de décadas es enorme.
El siguiente paso
Si no tienes cuenta en una casa de bolsa, abre una. GBM y Kuspit son opciones accesibles en México. Después investiga un ETF simple para empezar, algo como VOO o VT. Comienza con una cantidad pequeña para aprender el proceso sin mucha presión. Y una vez que te sientas cómodo, automatiza aportaciones mensuales para aprovechar el poder del interés compuesto.
No necesitas saber todo antes de empezar. Aprenderás mucho más invirtiendo cantidades pequeñas que leyendo artículos sobre inversión. La acción enseña más que la teoría.
Este artículo es educativo y no constituye recomendación de inversión. Haz tu propia investigación y considera hablar con un asesor financiero antes de invertir.
Referencias: