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🏗️ Parte de: Bases financieras
Orden Financiero

La regla 50/30/20: el presupuesto más simple que existe

Si los presupuestos detallados te abruman, esta regla de tres números puede cambiar tu relación con el dinero.

6 min de lectura · Publicado: 16 de julio de 2025

“Necesitas un presupuesto.” Lo has escuchado mil veces. Y probablemente has intentado hacer uno de esos detallados con 47 categorías y colores y proyecciones, que abandonaste a la segunda semana porque la vida no cabe en una hoja de cálculo.

Hoy te presento una alternativa que realmente funciona: la regla 50/30/20. Esta regla fue popularizada por Elizabeth Warren (antes de ser senadora de Estados Unidos, era profesora de derecho en Harvard especializada en quiebras) y su hija Amelia Warren Tyagi en su libro “All Your Worth: The Ultimate Lifetime Money Plan” publicado en 2005. Tres números, una fórmula simple, claridad financiera.

Cómo funciona

La idea es dividir tu ingreso neto, lo que realmente te depositan, en tres grandes categorías. El 50% va a necesidades, el 30% va a deseos, y el 20% va a ahorro y pago de deudas.

Eso es todo. No hay 20 subcategorías. No hay hojas de cálculo infinitas. Solo tres cajones donde poner tu dinero.

El 50% para necesidades

Esta categoría incluye los gastos que tienes que hacer para funcionar. Si no los pagas, hay consecuencias serias: te cortan servicios, te quedas sin casa, o no puedes trabajar.

Aquí entra la renta o hipoteca, los servicios básicos como luz, agua, gas e internet, la comida de supermercado pero no restaurantes, el transporte necesario para trabajar ya sea gasolina, transporte público o seguro de auto, seguros esenciales si no tienes IMSS, los pagos mínimos de tus deudas, y medicamentos necesarios para tu salud.

Lo que no entra aquí: Netflix, comer fuera, ropa de moda, el gym. Aunque sientas que los “necesitas”, no son necesidades básicas. Son deseos, y van en otra categoría.

Si tus necesidades reales pasan del 50% de tu ingreso, es una señal de alerta importante. Significa que vives en un lugar demasiado caro para lo que ganas, que tienes demasiadas deudas, o que estás clasificando deseos como necesidades para justificar gastos.

El 30% para deseos

Esta categoría cubre todo lo que mejora tu vida pero podrías vivir sin ello. Entretenimiento como streaming, cine y conciertos. Comer fuera y delivery. Ropa más allá de lo básico necesario. Hobbies y pasatiempos. Vacaciones. Gym y actividades recreativas. El iPhone nuevo cuando tu teléfono actual todavía funciona bien. Suscripciones que no son esenciales.

La trampa más común aquí es clasificar deseos como necesidades. “Necesito Netflix para desestresarme” es un deseo valioso, pero es un deseo. “Necesito el gym para mi salud” también es un deseo porque puedes hacer ejercicio gratis.

Ser honesto en esta clasificación es lo que hace que el sistema funcione.

El 20% para ahorro y deudas

Este es el dinero que trabaja para tu futuro en lugar de para tu presente. Incluye el fondo de emergencia, ahorro para metas específicas como vacaciones, auto o casa, inversiones de cualquier tipo, pago extra de deudas más allá del mínimo, y aportaciones voluntarias de retiro.

El orden de prioridades sugerido es primero un mini fondo de emergencia de $5,000 a $10,000, después pagar las deudas caras como tarjetas de crédito, luego completar el fondo de emergencia a 3 o 6 meses de gastos, y finalmente invertir para el futuro.

Un ejemplo con números reales

Supongamos que tu ingreso neto es de $25,000 al mes. Según la regla, tendrías $12,500 para necesidades, $7,500 para deseos, y $5,000 para ahorro y pago de deudas.

Tus necesidades podrían verse así: $7,000 de renta, $1,500 de servicios, $2,500 de supermercado, y $1,500 de transporte.

Tus deseos podrían incluir $500 de streaming, $2,000 de comida fuera y delivery, $1,500 de entretenimiento, $1,000 de ropa y cuidado personal, $800 de gym, y $1,700 para otras cosas que quieras hacer.

Y tu ahorro podría dividirse en $2,000 al fondo de emergencia, $2,000 a inversión o retiro, y $1,000 al ahorro para vacaciones.

Ajustes según tu situación

Si tienes deudas caras de tarjetas de crédito, considera cambiar temporalmente a 50/20/30: el mismo 50% para necesidades, solo 20% para deseos, y 30% para atacar las deudas. Una vez que estés libre de deudas, regresas al esquema original.

Si vives en una ciudad cara donde el 50% apenas cubre la renta, tienes que buscar vivienda más económica aunque sea incómodo, reducir temporalmente los deseos al 20%, o aumentar tus ingresos buscando un mejor trabajo o ingresos extra.

Si ganas muy bien, considera destinar menos a deseos y más a ahorro. Puedes mantener el 30% en deseos si quieres, pero hazlo de manera consciente en lugar de simplemente porque puedes.

Si tienes ingresos variables, calcula los porcentajes sobre el promedio de los últimos 6 meses y ajusta cada mes según lo que realmente entre.

Cómo implementarlo paso a paso

Primero calcula tu ingreso neto real, lo que te depositan después de impuestos y descuentos. Después multiplica ese número: por 0.50 para conocer el máximo que deberías gastar en necesidades, por 0.30 para el máximo en deseos, y por 0.20 para el mínimo en ahorro.

Ahora clasifica tus gastos actuales honestamente. ¿Qué porcentaje va realmente a cada categoría? Probablemente te sorprendas.

Identifica los ajustes necesarios. Si tus necesidades son 65% de tu ingreso, ¿dónde puedes reducir? Si solo estás ahorrando 5%, ¿qué deseos puedes recortar?

Finalmente, automatiza. El día de pago, configura una transferencia automática del 20% a tu cuenta de ahorro. Lo que queda se divide entre necesidades y deseos, y no tienes que pensar en ello cada mes.

Por qué funciona esta regla

La simplicidad es su mayor fortaleza. Tres categorías en lugar de 47. Cualquiera puede seguirla sin un título en contabilidad.

Ofrece flexibilidad dentro de cada categoría. No te dice cuánto gastar en café o en salidas. Mientras te mantengas dentro del porcentaje, gasta como quieras.

Permite balance real. El 30% para deseos significa que puedes disfrutar la vida mientras construyes tu futuro con el 20%. No es un sistema de privación total.

Y da claridad inmediata. Cuando estás frente a un gasto, sabes rápidamente si es sostenible o si te va a desequilibrar.

Las limitaciones honestas

No funciona para todos los niveles de ingreso. Si ganas el salario mínimo, el 50% apenas cubre techo y comida. No hay espacio real para 30% de deseos.

Requiere honestidad contigo mismo. Clasificar mal los gastos destruye el sistema.

Y no es perfecta. Es una guía, no una ley universal. Ajústala a tu realidad en lugar de forzar tu vida a caber en ella.

Tu plan de acción

Esta semana, anota tu ingreso neto mensual exacto, calcula los tres montos que corresponden según la regla, y clasifica todos tus gastos del último mes en las tres categorías.

Este mes, identifica dónde estás fuera de proporción, haz al menos un ajuste en una categoría, y automatiza el 20% de ahorro para que suceda sin que tengas que decidirlo cada mes.

En los próximos tres meses, revisa y ajusta cada mes según lo que vayas aprendiendo, acércate cada vez más a los porcentajes ideales, y celebra el progreso en lugar de enfocarte en la perfección.


El mejor presupuesto es el que realmente sigues. La regla 50/30/20 no es perfecta, pero es simple. Y cuando se trata de cambiar hábitos, la simplicidad le gana a la perfección siempre.

¿Puedes empezar hoy con solo tres números?




Referencias:

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