“Corta todas tus tarjetas de crédito” es un consejo popular, y para algunas personas es el correcto. Pero no es la única respuesta. Las tarjetas de crédito son herramientas, y como cualquier herramienta, pueden construir algo valioso o causar daño. Todo depende de cómo las uses.
Por qué las tarjetas son peligrosas
Antes de hablar de cómo usarlas bien, vale la pena entender el riesgo real que representan.
Las tasas de interés son brutales. Según datos publicados por el Banco de México en su portal de tarjetas de crédito, en México las tarjetas cobran entre 25% y 70% anual. Ninguna inversión legal te da esos rendimientos consistentemente. Si debes $20,000 y pagas solo el mínimo, puedes terminar pagando $40,000 o más antes de saldar la deuda.
El pago mínimo está diseñado para ser una trampa. Existe para evitar que entres en mora, maximizar lo que pagas en intereses, y mantenerte endeudado el mayor tiempo posible. No es tu amigo. Es lo mínimo para que el banco no te reporte a buró, no para que salgas de la deuda.
También hay un elemento psicológico importante. Estudios muestran que gastamos más cuando pagamos con tarjeta que cuando pagamos con efectivo. El dinero no se “siente” salir de la misma manera. Es más fácil gastar $500 con un desliz de plástico que contando billetes.
La regla que lo cambia todo
La regla de oro es simple: solo usa la tarjeta de crédito para lo que ya tienes dinero en el banco. Si no puedes pagar el total al final del mes, no lo compres con tarjeta.
Es un concepto sencillo de entender pero difícil de seguir para muchas personas. Sin embargo, es la diferencia entre que las tarjetas trabajen para ti o contra ti.
Cómo usar las tarjetas inteligentemente
Lo más importante es pagar el total cada mes. Siempre, sin excepción. Si no puedes pagar el total, no deberías haber usado la tarjeta para esa compra. Cuando pagas el total, eliminas los intereses por completo. Básicamente estás usando el dinero del banco por 30 a 50 días gratis.
Si pagas el total, puedes aprovechar los beneficios que ofrecen las tarjetas: puntos o cashback que te devuelven entre 1% y 3% de tus compras, seguros en compras, meses sin intereses cuando los necesitas estratégicamente, y la construcción de historial crediticio. Esto es dinero gratis porque los bancos ganan de quienes pagan intereses, no de quienes pagan completo.
Los meses sin intereses pueden ser útiles para compras grandes que ya planeaste, como electrodomésticos o vuelos, o cuando tienes el dinero pero prefieres conservar liquidez. El error es usarlos para comprar cosas que no puedes pagar. $12,000 en 12 meses sin intereses son $1,000 al mes. Si puedes pagarlo sin afectar tu presupuesto, adelante. Si tendría que venir de tu fondo de emergencia, es mala idea.
Tener máximo dos o tres tarjetas también ayuda. Más tarjetas significan más tentación, más fechas de pago que recordar, y más probabilidad de cometer un error.
También vale la pena entender la diferencia entre fecha de corte y fecha de pago. La fecha de corte es cuando se cierra el período y se genera tu estado de cuenta. La fecha de pago es cuando tienes que pagar. Si compras justo después del corte, tienes casi 50 días para pagar. Si compras justo antes, solo unos 20 días. Esta diferencia puede ser útil para manejar tu flujo de efectivo.
Señales de que las tarjetas no son para ti ahora
Es importante ser honesto contigo mismo. Las tarjetas pueden no ser para ti en este momento si frecuentemente pagas solo el mínimo, si no sabes cuánto debes en total, si tienes más de una tarjeta al límite, si usas una tarjeta para pagar otra, si compras impulsivamente y te arrepientes después, o si el estrés de las deudas está afectando tu sueño.
Si te identificas con dos o más de estas situaciones, considera congelar las tarjetas, literal o figurativamente, hasta que tengas mejor control de tus finanzas.
Cómo salir de deudas de tarjeta
El primer paso es dejar de usarlas. No puedes vaciar una tina mientras el agua sigue entrando. Guárdalas en un lugar incómodo de acceder, congélalas en un bloque de hielo, lo que necesites para no usarlas mientras pagas.
El segundo paso es listar todas tus deudas. Anota cada tarjeta con su saldo, su tasa de interés, y su pago mínimo. Necesitas ver el panorama completo.
El tercer paso es elegir tu estrategia de pago. Puede ser el método avalancha, donde atacas primero la deuda con mayor tasa de interés, o el método bola de nieve, donde empiezas por la deuda más pequeña para generar momentum. La mejor es la que vayas a seguir.
El cuarto paso es automatizar pagos mayores al mínimo. No confíes en tu memoria o tu disciplina del momento. Configura pagos automáticos que sean significativamente mayores al mínimo.
El quinto paso es celebrar cada tarjeta que pagues. Cuando saldes una completamente, date un pequeño gusto que no involucre la tarjeta. Reforzar el comportamiento positivo ayuda a mantener el impulso.
Opciones para reducir los intereses
La transferencia de saldo es una opción donde algunas tarjetas ofrecen transferir tu deuda a una tasa menor, a veces 0% por un período promocional. Esto solo funciona si dejas de usar la tarjeta original y pagas agresivamente durante el período promocional.
El crédito de nómina tiene tasas mucho menores que las tarjetas, generalmente entre 15% y 25% contra 40% a 70%. Puedes usarlo para consolidar deudas caras. Pero no es excusa para seguir usando las tarjetas después de consolidar.
Negociar con el banco también es una opción. Si tienes buen historial, puedes llamar y pedir reducción de tasa de interés, que te eliminen la anualidad, o un plan de pagos fijos. Lo peor que puede pasar es que digan que no.
Uso responsable después de pagar
Una vez que estés libre de deudas, puedes volver a usar tarjetas si cumples ciertas condiciones.
Necesitas tener un presupuesto que funcione, donde sabes exactamente cuánto puedes gastar en cada categoría. Necesitas estar comprometido a pagar el total cada mes, no “casi todo”, el total completo, siempre. Necesitas tener un fondo de emergencia para que no uses la tarjeta para imprevistos. Y conviene automatizar el pago del total para eliminar el riesgo de olvidar.
Lo que la gente cree y no es cierto
Muchos creen que necesitan mantener un saldo para construir historial crediticio. Esto es falso. Usar la tarjeta y pagar el total construye historial igual o mejor que mantener saldo.
Otros creen que cerrar tarjetas mejora su score crediticio. A veces lo empeora porque reduce tu antigüedad de cuentas y tu crédito disponible.
Y hay quienes piensan en las tarjetas como dinero extra. No lo son. Son deuda. Es dinero que tendrás que pagar, con intereses muy altos si no pagas a tiempo.
El trabajo más profundo
Las tarjetas de crédito frecuentemente revelan tu relación con el dinero en general. ¿Compras para llenar vacíos emocionales? ¿Te cuesta decir “no puedo pagarlo”? ¿Postergas pensar en tus finanzas hasta que el problema es grande?
Si las tarjetas son un problema recurrente en tu vida, el trabajo real puede estar en entender por qué gastas de la manera en que gastas, no solo en cómo pagar las deudas que generas.
Las tarjetas de crédito pueden ser aliadas o enemigas. La diferencia está en una sola regla: nunca pagues intereses. Si no puedes seguir esa regla consistentemente, es mejor no usarlas hasta que tu situación cambie. Y eso no es un fracaso, es simplemente conocerte y actuar en consecuencia.
Referencias: