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🏗️ Parte de: Bases financieras
Orden Financiero

Tu primer plan financiero en 60 minutos (sin Excel complicado)

Crea un plan financiero básico que realmente funcione. Sin fórmulas imposibles, sin apps confusas. Solo claridad sobre tu dinero.

8 min de lectura · Publicado: 8 de enero de 2025

Vamos a hacer algo que suena intimidante pero que en realidad no lo es: crear tu primer plan financiero. En 60 minutos. Sin hojas de cálculo que parecen tesis doctoral. Sin apps que te pidan conectar tu banco y tus órganos vitales. Solo tú, una hoja de papel o tu app de notas, y un poco de honestidad.

Por qué vale la pena hacer esto

La mayoría de la gente no tiene problemas con el dinero porque gana poco. Tiene problemas porque no sabe a dónde se le va. Gana, gasta, y al final del mes se pregunta qué pasó.

Un plan financiero no es un presupuesto estricto que te dice cuánto puedes gastar en café. Es más como un mapa. Te muestra dónde estás parado, a dónde te gustaría llegar, y qué camino podrías tomar para lograrlo.

Sin mapa, caminas en círculos sin darte cuenta. Con mapa, cada paso te acerca a algo.

Paso 1: La foto de tu situación actual

Antes de planear a dónde ir, necesitas saber dónde estás. Vamos a hacer una radiografía rápida de tus finanzas, sin complicaciones.

Empieza por tus ingresos mensuales. Anota todo lo que entra cada mes: tu sueldo neto (lo que realmente te depositan), cualquier ingreso extra como freelance o rentas, y cualquier otra entrada como apoyos o pensiones. Suma todo y ese es tu total de ingresos.

Después vienen los gastos. No necesitas revisar cada ticket de los últimos seis meses. Haz una estimación honesta. Los gastos fijos son los que no cambian mucho: renta o hipoteca, servicios como luz, agua, gas e internet, transporte ya sea gasolina o transporte público, seguros, y los pagos mínimos de tus deudas. Los gastos variables son los que cambian cada mes: comida y supermercado, entretenimiento incluyendo streaming y salidas, ropa y cuidado personal, y todo lo demás que no cae en las categorías anteriores.

Suma todos tus gastos y ahora haz la resta: ingresos menos gastos. Si el resultado es positivo, tienes margen para trabajar. Si es negativo o cero, acabas de identificar tu primer problema a resolver.

Paso 2: El inventario de deudas

Las deudas no son todas iguales. Algunas te están destruyendo silenciosamente mientras otras son perfectamente manejables.

Haz una lista simple de cada deuda que tengas: el monto total que debes, la tasa de interés anual, y el pago mensual que estás haciendo. Incluye tarjetas de crédito, préstamos personales, crédito de auto, y cualquier otra deuda que tengas.

Aquí viene la regla más importante: si tienes deudas con tasas mayores al 15% anual, especialmente tarjetas de crédito que cobran 30% o más, pagarlas es tu prioridad número uno. Antes de pensar en invertir, antes de ahorrar para vacaciones, antes de todo lo demás.

No existe ninguna inversión legal que te dé rendimientos consistentes del 30% o 40% anual. Pagar una tarjeta de crédito con esa tasa es el mejor “rendimiento” que puedes obtener.

Paso 3: Tus tres metas

Un plan sin metas es solo una lista de números aburrida. Las metas son las que le dan sentido a todo el esfuerzo.

Piensa en tres horizontes diferentes. Para el corto plazo, de uno a doce meses, elige algo alcanzable pronto. Puede ser pagar una deuda específica, crear un fondo de emergencia inicial, o ahorrar para algo que necesitas. Define qué es, cuánto dinero necesitas, y para cuándo lo quieres.

Para el mediano plazo, de uno a cinco años, elige algo que requiere constancia. Quizás completar un fondo de emergencia de tres a seis meses de gastos, juntar el enganche para un auto o una casa, o planear un viaje importante. Igual que antes: qué, cuánto, y cuándo.

Para el largo plazo, de cinco años en adelante, entra el juego largo. Esto puede ser tu retiro, tu libertad financiera, o la educación de tus hijos. Los números aquí pueden parecer enormes, pero lo importante es tener la dirección clara.

Paso 4: El sistema que funciona solo

Ahora viene la parte práctica. Vamos a crear un sistema que funcione en automático para que no dependas de tu fuerza de voluntad cada mes.

El método de las tres cuentas es simple pero poderoso. La primera cuenta es para gastos: aquí va lo necesario para vivir. La segunda cuenta es para emergencias: este dinero es intocable excepto para emergencias reales, no para ofertas de temporada. La tercera cuenta es para metas: aquí va lo que estás ahorrando para objetivos específicos.

Si tu balance mensual es positivo, una distribución inicial razonable sería destinar entre 50% y 60% a tus gastos necesarios, entre 20% y 30% a tus metas y ahorro, y entre 10% y 20% a gastos personales sin culpa. Estos porcentajes son guías, no mandamientos. Ajústalos a tu realidad.

La magia está en la automatización. El día que te paguen, configura transferencias automáticas que muevan el porcentaje que decidiste a tu cuenta de emergencias y a tu cuenta de metas. Lo que queda en tu cuenta de gastos es para vivir. No puedes gastar lo que nunca viste.

Paso 5: La revisión que lo mantiene vivo

Un plan que no revisas es un plan muerto. Pero tampoco necesitas convertirte en contador.

Cada mes, dedica cinco minutos a revisar tres cosas: si se hicieron las transferencias automáticas, si tus gastos estuvieron dentro de lo planeado, y si necesitas ajustar algo para el próximo mes.

Cada trimestre, revisa tus metas con un poco más de profundidad. Pregúntate si vas en camino, si necesitas ajustar montos o fechas, y si tus prioridades cambiaron. La vida cambia, y tu plan puede cambiar con ella.

Lo que este plan no es

Esto no es un presupuesto al centavo donde cada peso tiene que estar justificado. No es una restricción de todo lo que te gusta. Y definitivamente no es algo que tienes que seguir perfectamente para que funcione.

Es una guía. Un punto de partida. Lo irás ajustando conforme aprendes más sobre tus hábitos y tus prioridades. La primera versión de cualquier plan es siempre un borrador.

Tu primer paso hoy

No intentes hacer todo perfecto desde el día uno. Solo haz estas tres cosas: calcula tu balance mensual restando tus gastos de tus ingresos, identifica tu deuda más cara que es la de mayor tasa de interés, y define una sola meta para los próximos tres meses.

Eso es suficiente para empezar. El resto se construye sobre esa base, paso a paso.


El mejor plan financiero es el que realmente sigues. Uno simple que cumples todos los meses vale infinitamente más que uno perfecto que abandonas en febrero.

La claridad viene antes que la optimización. Primero entiende tu dinero. Después lo mejoras.




Referencias:

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