Una ganancia de capital ocurre cuando vendes algo a un precio mayor del que pagaste por ello. La diferencia entre el precio de venta y el precio de compra es tu ganancia. Por ejemplo, si compraste acciones de una empresa por $10,000 pesos y las vendes después por $15,000 pesos, tu ganancia de capital es de $5,000 pesos.
Las ganancias de capital pueden provenir de diferentes tipos de activos: acciones, bonos, ETFs, bienes raíces, o incluso obras de arte. Es una de las dos formas principales de ganar dinero con inversiones (la otra son los dividendos o intereses). Muchos inversionistas construyen su riqueza principalmente a través de ganancias de capital, comprando activos y manteniéndolos durante años mientras aumentan de valor.
Es importante saber que en México las ganancias de capital están sujetas a impuestos. Dependiendo del tipo de inversión, podrías pagar entre 10% y hasta más del 30% de tus ganancias en impuestos. Por eso es crucial entender las implicaciones fiscales antes de vender tus inversiones. Algunas estrategias, como mantener inversiones a largo plazo, pueden ser más eficientes fiscalmente.
No todas las inversiones generan ganancias de capital. También puedes tener pérdidas de capital si vendes algo a un precio menor del que pagaste. Estas pérdidas pueden usarse para compensar ganancias en otros activos y reducir tu carga fiscal. Llevar un registro claro de tus compras, ventas, ganancias y pérdidas es fundamental para una buena gestión financiera y para cumplir correctamente con tus obligaciones fiscales.