Un índice bursátil es como un termómetro que mide la temperatura del mercado de valores. Agrupa un conjunto de acciones seleccionadas y calcula un número que representa el desempeño promedio de esas empresas. Cuando el índice sube, significa que en general las empresas que lo componen están subiendo de precio; cuando baja, están bajando.
En México, el índice más importante es el IPC (Índice de Precios y Cotizaciones), que incluye las 35 empresas más grandes y líquidas de la Bolsa Mexicana de Valores, como América Móvil, FEMSA, Grupo México y Walmart México. En Estados Unidos, los índices más famosos son el S&P 500 (que incluye las 500 empresas más grandes) y el Dow Jones (30 empresas industriales importantes).
Los índices son útiles de muchas maneras. Primero, te dan una idea rápida de cómo le está yendo al mercado en general sin tener que revisar cientos de acciones individuales. Segundo, sirven como referencia para comparar el desempeño de tus inversiones: si tu cartera creció 5% pero el índice subió 10%, quizás tu estrategia no fue tan buena como pensabas.
Muchos inversionistas modernos prefieren simplemente “comprar el índice” en lugar de intentar elegir acciones individuales. Esto lo hacen mediante ETFs que replican índices, como el NAFTRAC en México o el SPY en Estados Unidos. Esta estrategia, llamada inversión pasiva, es simple, barata y ha demostrado superar a la mayoría de los inversionistas profesionales a largo plazo.