El interés simple es la forma más básica de calcular ganancias sobre una inversión o préstamo. Se calcula aplicando un porcentaje fijo únicamente sobre el capital inicial, sin tomar en cuenta los intereses que vas ganando en el camino. Es como ganar siempre la misma cantidad de dinero en cada periodo, sin que esa cantidad crezca.
Por ejemplo, si prestas $10,000 pesos con un interés simple del 10% anual durante 5 años, cada año ganarías exactamente $1,000 pesos. Al final de los 5 años habrías ganado $5,000 pesos en intereses, sumando un total de $15,000 pesos. El cálculo es muy directo: multiplicas el capital inicial por la tasa de interés y por el tiempo.
El interés simple se usa en algunos préstamos de corto plazo, pagarés específicos o situaciones donde se acuerda expresamente este tipo de cálculo. Sin embargo, es menos común en el mundo de las inversiones modernas porque genera menor rentabilidad que el interés compuesto. La mayoría de las inversiones, cuentas de ahorro y préstamos hoy en día utilizan interés compuesto.
La diferencia entre interés simple y compuesto es enorme a largo plazo. Usando el ejemplo anterior, $10,000 pesos al 10% anual durante 5 años con interés simple te da $15,000 pesos. Pero con interés compuesto, terminarías con $16,105 pesos. La diferencia de $1,105 pesos parece pequeña, pero en plazos más largos (20 o 30 años) puede representar cientos de miles de pesos. Por eso es importante entender qué tipo de interés aplica en tus inversiones y deudas.