Tu cartera es simplemente el total de tus inversiones juntas. Acciones, bonos, CETES, ETFs, fondos — todo eso junto es tu portafolio. Es la foto completa de dónde tienes puesto tu dinero.
La idea es no poner todo en lo mismo. Si eres joven y tu meta está lejos, puedes tener más en acciones. Si necesitas el dinero pronto, más en bonos o CETES. La mezcla depende de ti, de tu situación y de qué tanto aguantas ver números rojos sin entrar en pánico.
Revisarla una o dos veces al año es suficiente. No necesitas estar checando todos los días — eso genera más ansiedad que rendimiento.
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